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domingo, 27 de octubre de 2013

A mis amigos...los perros






Querido y fiel compañero,
más que compañero...Amigo
que tu cariño nos das
y nos prestas tus servicios
desinteresadamente,
 y cumpliendo tu misión,
das tu vida, si es preciso,
a cambio de proteger
la vida de tus amigos.

Noble y leal, fiel guardian,
hoy homenaje te rindo.
Ya que no puedo igualarme
a tu fiel especie, Amigo,
quiero desde aquí expresarte
todo mi amor y cariño,
mi admiración y respeto
por tu lealtad, Amigo.

En mi pequeño poema
quiero que quede reflejo:
del ejemplo que nos das, 
de cómo quieres y sirves,
¡del respeto que te tengo
a tí y a toda tu especie, 
mi querido perro, Amigo!. 




Rosi, en Madrid a 27 de octubre de 2013

domingo, 20 de octubre de 2013

El Señor...Ignacio



El señor Ignacio, cuidaba los patos.
Es una imagen nostálgica y guardada con cariño entre mis recuerdos de niña.
Cuando a los seis años estrenamos casa en el nuevo barrio, en plena naturaleza,  rodeado de prados y grandes peñas de granito no era consciente de la suerte que tenía.
Allí descubrí oficios que hoy en día ya no existen,  entre ellos el oficio del Señor Ignacio, ¡que yo envidiaba!
El Señor Ignacio, debía ser un jubilado, pero como en nuestro vocabulario infantil la palabra  "jubilado" no existía, , para nosotros el Señor Ignacio era el abuelo de Manuel, que como no  tenía nada que hacer, todas las mañanas recogía los patos y gansos de los vecinos, ¡que tenían la suerte de tener patos...que envídia!, y los sacaba a pastar como si de un rebaño de ovejas se tratara.
¡Los graznidos y el fuerte batir de alas de patos y gansos, y algún parro, alegraban las calles de nuestro barrio todas las mañanas!.
Había por los alrededores mucho pasto verde para ellos y cuando llovía , al pie de una de las enormes peñas de las que  disfrutábamos por allí, se embalsaba el agua y se formaba una pequeña laguna , que a nosotros nos parecía enorme,y que solía retener el agua durante casi todo el año porque al ser el subsuelo muy rocoso, no filtraba. Tenía muy poca profundidad pero los patos nadaban y lo pasaban en grande , lo mismo que nosotros los niños.
Los patos y gansos desaparecían con las Navidades, pero al comenzar el año el Señor Ignacio estrenaba nueva manada de patos, y nosotros, con nuestos ojos de niños, no notábamos la diferencia.
Un día, ruido de barrenos y pólvora comenzó a tronar por el barrio, y las grandiosas peñas comenzaron a desmoronarse para dar paso a nuevas calles y viviendas, y con ellas los patos y el Señor Ignacio dejaron de poner esa nota bucólica con la que tantos buenos ratos, y de manera tan barata, disfrutábamos los niños.
Fueron oficios sencillos como la vida misma pero que dejaron un hueco en nuestras retinas y en nuestros corazones. 



sábado, 5 de octubre de 2013

Cambio...de estación



El aire se impregna
 de mezcla de olores,
de rancios sabores
que el verano deja tras sí...


Suave septiembre 
que acortas los días
y meces largas las noches...


Racimos de oro,
amarilla la uva
y el vino rojo...


Y llegan las lluvias,
se acabó el verano:
los días son cortos,
 el tiempo más largo... 
 



Y moja la tierra,
y empapa los campos
que abrazan sedientos
tan dulce maná...


Aves migratorias
cruzan nuestros cielos
puntuales.
Siempre respondiendo
a señales del tiempo...


Paradojas de la vida:
los árboles se desnudan...
¡nosotros nos abrigamos!


Con su larga cola, el viento,
desnuda los árboles
que lloran colores... 
  



...Y tejen un manto, dorado,
a sus pies...

¡¡¡ES EL OTOÑO!!! 

 

jueves, 3 de octubre de 2013

Gracias...Cati


El premio que me ha concedido Cati, ¡es un Premio con corazón!.
Me ha encantado y la agradezco enormemente que se haya acordado de mí y de mi Blog.
Cati tiene un Blog precioso, hecho con mucho mimo, que sé que os va a gustar y por ello os invito a visitarla porque además ella es un encanto:

 El Rincón de Cati

 Ya vereis comno no exagero.
Yo, como no quiero quedar mal con nadie  me encantaría que, si os gusta, os lo lleváseis también a vuestro Blog, porque cada uno de los Blogs que visito lo merece, y ¡de corazón os lo ofrezco!. Y además os animo a que lo regaleis a vuestros Blogs amigos.

¡¡¡ME ENCANTARÁ QUE LE HAGAIS UN HUEQUITO!!! 
 

domingo, 29 de septiembre de 2013

Sonríe...¡por favor!




 A la una de la madrugada, Pepe recibe una llamada de su  novia.
   - Hola cariñito, ¿qué haces?
   -¡Pues que voy a hacer, amor mío!. ¡Pensar en tí!
   -¿Y que vas a hacer ahora "pocholín"?
   - Pues mira, cielito, estaba a punto de meterme en la cama, para soñar contigo.
¿Y tú qué estás haciendo, ¡mi amor!?
   ¡¡¡Pues yo estoy en la Discoteca,exactamente, detrás de tí !!!


 

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Luna...rota




La luna rota, se baña
entre los juncos der río,
y en cada trozo se mira
perdida en el mismo río

Mil trozos de luna, corren
hacia el remanso del río
y mil imágenes lleva
arrastrándolas consigo.

Luna juguetona 
que esperas la noche
cuando el sol se ha ido,
para hacer tus travesuras
y enamorar con tus guiños.

Luna de España, señora,
que iluminas los caminos
del peregrino en la noche,
del que está solo y perdido,
que arrullas enamorados
y adormeces a los niños.

La luna rota se mira
en mil pedazos del río,
y cánticos de sirenas
acompañan su camino.

Tímido el Sol, a lo lejos,
se asoma,
y la Luna que lo ve
se coloca su vestido.
Recoge los mil pedazos
arrastrados por el río,
y se eleva señorial
hasta el confín del olvido,
hasta que otra vez, la noche
la refleje sobre el río.


Rosi, en Madrid a 18 de septiembre de 2013

viernes, 13 de septiembre de 2013

Septiembre...y vendímia




Aunque han pasado muchos años, Septiembre siempre me trae  aromas especiales y recuerdos dormidos de mi niñez.
En el pueblo de mis abuelos, como en tantos otros de Castilla, se esperaba con alegría la llegada de Septiembre, época de vendímia.
Recuerdo la vendímia como una gran  fiesta.
Recuerdo los grandes carros y carretas, (a mí me parecían inmensos) cargados de enormes cestos y serones vacios que salían al amanecer para volver a la caída de la tarde llenos a rebosar de preciosos racimos de uvas.


Era una romería de carros y carretas, todos cargados de gente, familiares y vecinos que iban a ayudar y a celebrarlo,. Porque como a una fiesta, se invitaba a la gente.
Recuerdo que los niños, como siempre haciendo de todo un juego,hacíamos el viaje metidos en los cestos.
Todo era alborozo, canciones y alegría, a pesar del enorme trabajo que ello suponía, pues todo se hacía a mano.
Recuerdo la vuelta a casa con los carretones llenos, pero no recuerdo donde volvíamos los niños, al volver los cestos llenos, ¡porque volvíamos todos!.


En casa de mis abuelos había un gran lagar, donde el resto del año jugábamos a mil y un juegos.
Allí iban volcando los racimos y mis primos mayores, mis tios y algunos vecinos, pisaban y pisaban descalzos las uvas. (Siempre pensaba si se habrían lavado antes los pies...)
Al acabar la jornada había una cena familiar donde todos cabíamos en la mesa grandísima que preparaban en la enorme cocina.
Todos se acostaban pronto para reanudar la taréa al día siguiente. Los niños rotos de no parar de correr todo el día, dormíamos como lirones, y al día siguiente, al romper el día, otra vez se repetía.
El último día había baile en la plaza.
Desconozco el proceso que seguía después de pisar la uva porque para nosotros, los niños, eso ya no era diverido.


Lo que sí recuerdo era la bodega del abuelo, con sus barriles de madera y muchas, muchas botellas.
Había que bajar una empinada escalera que a nosostros, no nos dejaban bajar solos, ¡es muy peligroso -decían- si se cierra la puerta os quedais encerrados y podeis morir por los gases!.
No había más que decir, la bodega era algo prohibído y yo jamás bajé sola, y estoy segura que ninguno de mis hermanos ni mis primos lo hizo.
El olor que salía de aquella bodega era un olor especial,al que no  puedo dar un nombre, ¿rancio?, ¿agrio?, ¿espeso?...no sé pero aún lo evoca mi nariz.
Los tiempos han cambiado y supongo que la tecnología habrá cambiado también el sistema de la vendímia: menor trabajo y mayor rendimiento. Y esto indudablemente es progreso.
Pero..., volvemos a lo de siempre. A cambio perdemos en contacto humano. Perdemos hacer del trabajo un rito y una fiesta familiar y comunal. Perdemos que los niños de las nuevas generaciones puedan disfrutar de estas vivencias tan sanas y positivas, y que a mi modesto entender, no son reemplazables por nada, pues creo que la unión en el trabajo y el esfuerzo, es la cuna de muchos valores.

¡¡¡EN LA NIÑEZ DE MI GENERACIÓN,FALTABAN MUCHAS COSAS, PERO DISFRUTAMOS A TOPE DE LAS QUE TENÍAMOS!!!